miércoles, 10 de julio de 2013

Crítica: "After Earth"





Es bien sabido que el anteriormente respetado director de cine M. Night Shyamalan no está pasando por sus mejores momentos artísticos. Tocó techo con “El Sexto Sentido” y se afianzó como director de renombre con “El Protegido”, de nuevo con Bruce Willis, y “Señales", esta vez con Mel Gibson. Con “La Joven del Agua” acabó por convertirse en uno de los directores de culto del momento, pero bajó algo el listón con la llegada de “El Incidente” (con Mark Wahlberg). A partir de entonces las cosas no fueron demasiado bien para el guionista y director indio; “The Last Airbender” supuso un enorme batacazo en taquilla y crítica, un verdadero esperpento fílmico que afectó seriamente al caché de Shyamalan. Cuando se anunció su nuevo proyecto, un film de ciencia ficción protagonizado por Will Smith y por su hijo Jaden, la esperanza de que M. Night remontara el vuelo y alcanzara las cotas de calidad vistas en “El Sexto Sentido” creció. Al fin y al cabo, Smith era y es uno de los actores más respetados y exitosos del momento, teniendo a sus espaldas grandes taquillazos. ¿Ha conseguido M. Night Shyamalan resarcirse de “The Last Airbender”? La respuesta, desgraciadamente, es no. Si bien “After Earth” es una película sensiblemente mejor que su anterior trabajo, no llega a las cotas de calidad de obras como “Señales” o “El Sexto Sentido”, en absoluto. Pese a ello, la nueva película de los Smith resulta entretenida y aceptable, con algunos detalles dignos de mención y otros, no tanto. 





La historia de “After Earth” es sencilla en su premisa y también en su desarrollo. En esencia, la historia gira en torno al comandante Cypher Raige, un galardonado y respetado líder militar, y su hijo, un joven aprendiz de Ranger que quiere ante todo alcanzar y agradar a su padre. La humanidad fue cruelmente atacada por una especie alienígena que liberó a unos seres tremendamente peligrosos para acabar con todos los seres humanos. Ciegos por naturaleza, estos monstruos solo son capaces de detectar a los seres humanos por medio de las feromonas que segregamos inconscientemente cuando sentimos miedo. Will Smith es famoso en las fuerzas humanas por ser completamente invisible a estos monstruos; su ausencia de miedo resulta un arma mortal contra los malignos seres alienígenas. La Tierra ha sido devastada por el propio ser humano, y este se ha visto exiliado a un lejano planeta done ha continuado con su existencia, extendiendo su control al espacio exterior.



Cypher es un soldado excelente, pero un padre en absoluto cariñoso, cuidadoso o dedicado. Sus ausencias y su comportamiento militar para con su hijo acaban por convertir al joven Kitai en un valiente pero irresponsable aprendiz de Ranger. Con el objetivo de solucionar esto y establecer una relación Padre-hijo, Cypher se lleva a Kitai a una misión de entrenamiento a un planeta cercano. Desgraciadamente la nave sufre un accidente y acaba estrellándose nada menos que en la Tierra, que ha evolucionado hasta convertirse en un terreno tremendamente hostil y peligroso. Gravemente herido Cypher, solo su hijo podrá recorrer la frondosa selva de la Tierra hasta alcanzar un dispositivo con el que solicitar socorro y ser salvados.
Con esta premisa, tenemos la excusa para que Will Smith le ceda todo el protagonismo a su hijo, que a lo largo de toda la cinta acaparará prácticamente todas las escenas. Por fortuna, la presencia de Will Smith no es anecdótica y acaba por ser lo mejor de la película; la relación con su hijo resulta bastante básica (padre demasiado severo e hijo rebelde) y su evolución es muy predecible, pero no por ello deja de resultar interesante, sobre todo de cara a ver a Smith en un papel desagradable y borde en muchos casos. Pese a todo, uno no de acaba de desprenderse de la sensación de que toda la trama y la relación entre el padre y el hijo son solo excusas para ponernos en pantalla a Smith y su hijo, y además, para darle mucho más protagonismo al joven Jaden. 



En cualquier caso, la trama avanza a modo de aventura con más lentitud de la que cabría esperar en una película de estas características, con abundancia de flashbacks y un inicio algo lento y que tarda en arrancar. Una vez en la Tierra, los objetivos de aclaran y las escenas se suceden con más fluidez y velocidad, resultando amena y entretenida en casi todo momento. La ausencia de personajes secundarios (más bien la falta de importancia de estos) acaba por hacer recaer todo el peso de la cinta en las espaldas de los Smith, sobre todo de Jaden. Si bien el joven actor hace un trabajo respetable y en ocasiones notable, aún tiene un largo camino por delante y no acaba de “llenar” toda la película. Tal vez es demasiado pronto para que Jaden protagonice completamente un film, y la presencia de su padre resulta agradecida y tremendamente positiva. Pese a que sus apariciones son sencillas (al fin y al cabo está postrado en una silla, gravemente herido, durante toda la aventura), el peso y la presencia de su imagen resultan un gran atractivo para “After Earth” y acaba salvando toda la película.



El sencillo argumento no resulta un gran atractivo en sí mismo, por lo que se ha intentado recrear una Tierra completamente salvaje y hostil, con variedad de animales (por supuesto, con un tamaño desproporcionado en la mayoría de los casos), así como entornos naturales de gran belleza. No se acaban de desarrollar demasiado las razones por las cuales el planeta ha acabado siendo lo que es, ni se lleva en absoluto lejos el tema de los alienígenas y su invasión, siendo estos unos temas secundarios por los que se pasa a pie de puntillas e intentando hacer el menor ruido posible. “After Earth” se limita a ser un viaje rápido por las selvas de la Tierra, salvando peligros y desarrollado poco a poco la relación padre-hijo, que acaba siendo el gran atractivo de la obra de Shyamalan. El imaginario de ciencia ficción, elemento imprescindible en toda película del género, resulta correcto y en ocasiones sorprendente, pero tampoco acaba siendo excelente ni del todo original. Nuevamente, los detalles “tecnológicos” de la trama acaban siendo excusas para el avance de esta misma.



En conclusión, “After Earth” no es una película memorable, no nos va a cambiar la vida, por supuesto, pero resulta entretenida y no toma al público por tonto. No llega al nivel de “Oblivion”, por citar una película de ciencia ficción reciente, pero tampoco lo intenta. Es, en esencia, una película de aventuras tan sencilla como complaciente, muy previsible pero agradecida pese a ello. La acción recae sobre los hombros de un cada vez mejor desenvuelto pero aún algo verde Jaden Smith, que es respaldado férreamente por su padre, el principal reclamo de la nueva película de Shyamalan. Con todo, Will Smith debería centrarse más en su carrera que en la de su hijo,  comenzar a rodar películas en solitario y tratar de alcanzar el nivel notable al que llegó con “En Busca de la Felicidad” o “Siete Almas”. En lo referente a la dirección, cabe hacerse una pregunta… ¿es esta una película correcta? Sí. ¿Es esta una buena película de M. Night Shyamalan? En absoluto. Ni es el tipo de cine que el director indio debería acometer, ni resulta escalofriante ni profunda como sus mejores obras. Es, sencillamente, otro tipo de cine. Una película correcta, entretenida y recomendable para quien no tenga muchas ganas de pensar en una sala de cine, pero que deja con un sabor algo amargo al recordar los grandes papeles de Will Smith, así como las notables películas de M. Night Shyamalan. La próxima vez será, esperemos.



lunes, 8 de abril de 2013

Las 10 mejores canciones de Metal.





A continuación llevaré a cabo una lista con mis diez canciones favoritas del género metal. Quede claro que se trata de una lista personal regida por mis gustos, y que para cada cual puede (y debe) ser distinta. Quede claro también que no están en un orden determinado, no sabría elegir algunas por encima de otras, todas me gustan y todas me parecen grandísimas canciones. Así pues, adelante con ello.
 


August Burns Red es uno de los grupos más influyentes del metalcore actual. Con un estilo muy particular lleno de breakdowns y guitarras agudas, llegan a su punto álgido con “Meddler”. La canción no da descanso ni siquiera en su inicio, con unas guitarras que van ascendiendo desesperadamente hasta explotar junto a una voz gutural muy trabajada y una batería prodigiosa que alcanza velocidades endiabladas. Como suele ser habitual en este grupo, una guitarra se encarga del punteo agudo y la otra marca con fuerza un breakdown al son de la batería, mientras el bajo hace profundos los golpes del doble pedal. La canción avanza caótica pero sorprendente compacta, con guitarras muy, muy complejas que a menudo rozarán el solo. El dominio del cambio del ritmo de la banda es encomiable y es algo que se nota a lo largo de toda “Meddler”. Encontramos un solo de una velocidad media en la segunda mitad de la canción, muy propio de August Burns Red. La canción no resulta en absoluto predecible y su estructura es atípica y entremezclada. El tema termina con un breakdown lleno de palm mute grave y notas agudas de fondo, con guturales y coros reforzados por una gran batería.




Una portentosa batería da comienzo a la que es, personalmente, la mejor canción de Bullet for my Valentine (cuyo último disco, dicho sea de paso, es patético en extremo). Las guitarras llenas de energía y vivacidad tapan un poco la en ocasiones sencilla batería y le dan una gran velocidad a todas las partes de la canción. Vocalmente nos encontramos ante un tema puramente melódico, con un estribillo claramente identificable y una estructura algo más clásica que se basa en la repetición intercalada de “piezas” de la canción. Explota un breakdown en un momento inesperado, con una muy interesante voz gutural y un acertadísimo harmónico. El citado breakdown da pie a un potente solo lleno de vida que dura poco pero que sabe francamente bien. La canción continúa con la velocidad habitual y el estribillo reutilizado hasta que creemos que termina y salta de nuevo el breakdown con muchísima fuerza, que dura hasta el final. Una canción francamente potente de un Metalcore algo más suave de lo habitual y que resulta ser una de las mejores canciones, por no decir la mejor de Bullet for my Valentine, seguida de cerca por obras como Suffocating Under Words of Sorrow.


 

La frase “You've gotta be fucking kidding me” suena al comenzar la canción y da paso a una explosión brutal de guitarras distorsionadísimas y una batería machacona en extremo. Las voces se intercalan con una sorpresa: “We are the Many” cuenta con un invitado especial, el tristemente fallecido Mitch Lucker de Suicide Silence. El estribillo de la canción dota de una potencia desmesurada a los cuatro minutos que dura. Se trata del principal protagonista del tema, junto a unas guitarras muy pesadas con el clásico punteo agudo de fondo, muy propio del grupo Alemán. La batería y el bajo, por su parte, no paran ni un segundo a lo largo de los cuatro minutos, sin dar un solo respiro a una de las mejores canciones de Caliban.




Desde los primeros segundos, Gojira pone su sello de identidad a “Toxic Garbage Island” con unas notas muy agudas y repentinas y unos tempos muy poco habituales. La batería sigue un ritmo continuo y potente con el doble pedal, y la característica voz gutural muy modelada de Gojira nos conduce a través de secciones muy, muy originales de guitarra, que acaban por sorprendernos. Como todos los temas del grupo francés, resulta por completo impredecible y sorprendente. Es fácil perderse en “Toxic Garbage Island”, y resulta muy fácil acabar agobiado por los cientos de sonidos que luchan entre si a lo largo de los cuatro minutos de duración. Pero es inevitable quitarse el sombrero ante el enorme trabajo compositivo y la gran habilidad de todos sus miembros con sus respectivos instrumentos, a destacar la velocidad que alcanza el batería francés con el doble pedal. La canción acaba volviendo al riff inicial, pero esta vez alcanza cotas de épicismo sin igual gracias a la inclusión de una gran voz gutural.



Desolation explota en el mismo instante en que comienza, con una batería tremendamente compleja y una guitarra muy, muy veloz. El bajo, por su parte, se mantiene igualmente complejo. Entra la voz de Randy Blythe, personalmente la mejor voz gutural del panorama del metal actual. Tremendamente modulable y muy personal, la voz del cantante de Lamb of God es la fuerza de “Desolation”. Indentificamos el estribillo, que llega con fuerza y se va con la misma potencia. La batería deja con la boca abierta en un no parar de uso extremadamente complejo del doble pedal. Los cambios de ritmo favorecen sumamente el headbanging y se nota que los de Virginia tuvieron muy en cuenta la reacción de los que escucharan este tema. “Desolation” baila continuamente por entre líneas tremendas de guitarra, un bajo endiablado y una batería desatada. La voz de Blythe, por su parte, acaba por llevarse un enorme protagonismo por la enorme variedad de sus tonos.
Notamos un cambio de ritmo hacia la segunda parte de la canción y vemos venir un momento épico. Y el momento épico llega, la batería baja el ritmo pero las guitarras siguen dando con fuerza. Blythe, por su parte dirige la función con su voz hasta la canción termina con la misma potencia con la que ha empezado. Desde mi punto de vista, la mejor canción de “Resolution” y una de las canciones más potentes del metal actual.




El toque personal de Machine Head se deja notar en los primeros y tranquilos compases de “Imperium”. El uso de los harmónicos artificiales comienza y las guitarras sueltan una descarga que da comienzo a la introducción de la canción. La batería despierta y poco a poco aumenta la tensión hasta que finalmente Robb Flynn da el pistoletazo de salida y un complejísimo riff de guitarra con harmónico incluido estalla en nuestras narices. Es difícil clasificar la voz de Flynn en esta y en todas sus canciones, una mezcla entre voz grave gutural, voz rota y voz melódica. El estribillo resulta ser tremendamente original y está lleno de harmónicos artificiales que acaban por ser uno de los elementos más carismáticos del grupo. La voz confiere un sentimiento de ira y enfado que le sienta muy bien a la canción, así como los cambios de tonos.
El tema avanza sin descanso, lleno de efectos de distorsión propios de Machine Head, hasta que hacia la mitad de la canción nos asalta una suerte de Breakdown particularmente intenso que nos da la sensación de que se aproxima algo gordo. Y vaya si es así. Estalla repentinamente uno de los riffs más intensos que este servidor ha podido escuchar nunca. Todos los instrumentos echan humo hasta que entra la voz de Rob Flynn y creemos que la cosa no puede ir a mejor. Pero entonces “Imperium” toma un cariz caótico y las guitarras, junto a la batería, pierden la cabeza en un intensísimo final. De súbito, todo se calma y el círculo se cierra con la repetición del inicio de la canción. Memorable. 




Parkway Drive pega un golpe sobre la mesa nada más empezar la canción, con una batería absolutamente magistral y unas guitarras que bailan entre el solo y el palm mute velocísimo, junto con un bajo que le confiere a todo una potencia sin precedentes. La voz, clásica del metalcore, hace avanzar la canción hasta que un repentino bajón en el ritmo rompe con los esquemas y con nuestros cuellos. Después, la canción sigue en su endiablada velocidad. La batería golpea incesantemente y las guitarras parecen no tener fin. Y entonces, todo para de nuevo y estalla un fuerte breakdown, de esos que tan bien domina la banda de California. Cada línea de guitarra acaba resultando tremendamente original, hasta que la canción acaba parándose y los sonidos de las guitarras y el bajo se extienden lentamente.
Notamos entonces que se aproxima una suerte de breakdown, las guitarras empiezan a sonar y se repite el título del tema continuamente. La batería sube la tensión poco a poco y explota un “motherfuckers” y, personalmente, el momento más intenso que he podido escuchar nunca en una canción de este género. Cada una de las variaciones de las guitarras, el enorme trabajo de la batería y el bajo, de la mano, y una voz gutural tan acertada como oportuna, acaban por desatar el final más épico posible para una de las mejores canciones de Parkway Drive. A mis oídos, una canción innegablemente perfecta. Parkway Drive soy los reyes del metalcore actual.




El fallecido Mitch Lucker y Suicide Silence nos han dejado unos cuantos buenos discos y sobre todo una portentosa y potente canción, “You only live Once”. La canción es sencilla, no tiene riffs potentes y endemoniados, se basa básicamente en golpes, en potencia continua de unas guitarras que casi parecen una batería más de lo acertadamente fusionadas que están con la percusión. Tan solo rompen la sencillez de las notas con la llegada de un solo muy rápido y terriblemente complejo. Mitch hace su trabajo con unas guturales tremendamente características, unos gruñidos agudos y ásperos y que dotan de una potencia desmesurada a cada uno de los fragmentos del tema. Los cambios entre voz aguda y grave resultan en extremo acertados en todo momento. Es una pena que en directo, el fallecido Lucker fuese incapaz de reproducirlos igual. Por si fuera poco, el mensaje de la canción es muy positivo, pese a la violencia con la que suena. Una oda a aprovechar la vida, siempre teniendo en cuenta que algún día acabará. Tal vez el propio Mitch debió tenerlo en cuenta antes de conducir bebido. Sea como fuere, al final de la canción cae pesadamente con una fuerza extraordinaria. Se trata de una canción que da que pensar. ¿Es necesario el virtuosismo para crear una canción memorable? “You Only Live Once” no es un portento técnico, pero es realmente potente y muy difícil de componer. Una canción sorprendente.





Trivium es hoy en día uno de los grupos más influyentes del panorama del metalcore actual. Con una tecnicidad digna de admiración, unos instrumentos muy bien exprimidos y una elogiable capacidad para bailar entre lo melódico y lo puramente gutural, Trivium es un grupo que entra muy fácilmente por el oído y se queda ahí, que es lo más importante. Con “In Waves” supieron encontrar el término medio entre un avance hacia la “bestialidad” y un retroceso leve a temas más parecidos a su icónica “Dying in you Arms”. Esta “Chaos Reigns” forma parte de ese grupo de canciones bestiales y portentosas que puede parecer, incluso, más potente de lo que suelen ser las canciones de este grupo. Un riff de guitarra que evoluciona y se mantiene compacto a lo largo de toda la canción viene acompañado de una batería tremendamente importante que acaba por recoger todo el peso del tema. La voz lucha contra la melodía de los instrumentos y acaba creando un caos, como la propia canción, que casi parece descontrolado y poco musical. Nada más alejado de la realidad; la composición y estructura de “Chaos Reings” está tan medida y pensada que las piezas encajan a la perfección con una increíble precisión.
Matt Heafy se deja la voz con unas guturales graves que dejan muy atrás a cualquier parte melódica (de las que esta canción carece). Resulta sorprendente ver como Trivium es capaz de crear obras más tranquilas, como From all These Yesterdays, y a la vez tiene la capacidad de componer obras tan intensas como esta. Admirable.




Pese a no ser un grupo particularmente conocido o tener muchos álbumes a la venta (tan solo dos), As Blood Runs Black resulta ser una de las bandas del género deathcore más interesantes que he tenido el placer de oír. Originales dentro de su estilo, con unos breakdowns muy rápidos e intentos y, sobre todo, una batería muy por encima de la media, As Blood es un grupo muy sorprendente y de una calidad innegable. Su cúspide, personalmente, está en “Hester Prynne”, una canción rápida, fuerte, muy técnica y extremadamente difícil de tocar. La potencia de las guitarras y la locura de la batería, realmente frenética, junto con una voz gutural que pasa de los agudos a los graves de una manera inquietante llenan una canción de una intensidad sin parangón. El breakdown que sobreviene hacia la mitad de la canción es, para un servidor, uno de los más fuertes que he oído jamás. Muy original y ensordecedor, el breakdown acaba por llevarnos otro nuevo breakdown, esta vez con una batería totalmente desatada y unas guitarras que explotan, literalmente. Hester Prynne tiene, a mi parecer, todo lo que una canción de deathcore debe tener. Riffs intensos y rápidos, una batería desatada y unos breakdowns pesados y muy potentes. Inmejorable. Mis más sinceras gracias a Javi Sánchez por descubrirme este estupendo grupo del que no sabía nada. Ha sido un fantástico descubrimiento.

lunes, 11 de marzo de 2013

"Análisis musical" In Flames- Come Clarity







El disco empieza con fuerza con “Take this Life”; un riff de guitarra sencillo que se ve potenciado por la actuación incesante del bajo y una machacona batería. La voz entra rápida y muy aguda, con unas guturales un poco planas que a lo largo de la canción mejoran con algunas variaciones en el tono. La batería resulta en extremo importante en esta canción, hasta la llegada del estribillo. Las guitarras se fusionan en ese punto con un punteo de palm mute agraciado, una batería muy acertada y sobre todo una voz que baila entre lo melódico y lo gutural con gran habilidad. El resto de la canción bebe de la estructura ya creada, repitiendo varias veces más el efectivo estribillo, para acabar con el riff inicial. Un inicio potente de “Come Clarity” que por otra parte no resulta del todo satisfactorio; si bien el estribillo convence y es atractivo, las guitarras acaban siendo demasiado sencillas y poco frescas, error que solo logra solventar la batería, gran protagonista.


Nota: 6/10



Un caótico inicio da pie al cantante para hacer uso de sus cabriolas vocales que tapan unas guitarras un tanto sencillas. Pese a ello, la canción alcanza dinamismo pasados unos segundos. La llegada del estribillo nos deja claro que estamos ante una canción no del todo original, ya que se abusa la típica estructura voz gutural-voz melódica, aunque la unión de todos los instrumentos, muy bien sincronizados, hace que el estribillo resulte satisfactorio. A destacar un solo muy agradable y entretenido claramente no compuesto para demostrar ningún tipo de habilidad abrumadora. No es necesario. La canción sigue, de nuevo, con la misma estructura y el estribillo hasta llegar al final.


Nota: 6/10

Una guitarra muy interesante y carismática se inicia con un efecto “eco”, que deja paso a un juego de dos guitarras que se entre mezclan silenciándose una para dejar oír los agudos de la otra, y una batería que está claramente al servicio de estas. Nuevamente nos llega un estribillo melódico inusualmente tranquilo y más original que los anteriores y que nos deja ver la gran habilidad vocal del cantante a la hora de enfrentarse a las partes melódicas más exigentes. La canción con un sencillo solo muy propio del metalcore actual (en realidad, toda la canción resulta muy de este estilo, curiosamente), para acabar de nuevo con el recital del estribillo. 


Nota: 7/10



Las guitarras empiezan con fuerza en un riff con tresillos muy efectivos y una batería que se incorpora con potencia. Una voz femenina nos sorprende melódicamente para dejar paso después a las guturales propias del cantante. Posteriormente llega el estribillo por parte de los dos cantantes, rápido y efectivo, con una batería potente y muy veloz. Las voces se van intercalando a lo largo de toda la canción, con algún breakdown leve y finalmente una suerte de rolo en harmónico que acaba de llenar el cupo de una canción interesante pero que deja que ganas de que la voz femenina tuviese más protagonismo más allá de repetir continuamente el mismo verso de la canción. 


Nota: 6,5/10



Un riff lleno de tresillos, extremadamente acertado, da paso una sección virtuosa de guitarra y muy original. El estribillo llega con una potencia inusitada, el primer estribillo puramente gutural de lo que llevamos de disco, con unos coros intensos que otorgan fuerza al conjunto. Las secciones de guitarra se van intercalando y repitiendo mientras la batería sigue con meticulosidad cada uno de los ritmos con un uso del doble pedal estupendo. En los inicios del minuto 2 llegamos a una sección de guitarra francamente sorprendente y muy divertida, bastante original con respecto al resto de canciones de lo que llevamos de “Come Clarity”. Se nos regala un último estribillo y “Scream” acaba con los tresillos del principio, poniendo punto y final a una de las mejores canciones del disco. 


Nota: 8/10


La canción que da nombre al disco empieza con suavidad, lejos de la potencia de los otros temas del disco. Unas guitarras acústicas y una batería relajada nos llevan hasta la voz melódica del cantante, que alcanza aquí su máximo esplendor, con unas variaciones de todo muy trabajadas. El estribillo es la estrella de “Come Clarity”, épico, lento pero con fuerza, melódico y con pegada, esta vez con guitarras distorsionadas que chocan con lo acústico del resto de la canción, generando un “sube y baja” muy interesante. Un solo sencillo pero efectivo acaba de llenar los huecos en el tramo final. Si bien no resulta particularmente emocionante ni virtuoso, es un añadido de agradecer, sobre todo porque posteriormente explota de nuevo el estribillo cuando menos se espera. 


Nota: 9/10




Un inicio fuerte pero bastante poco original inicia “Vacuum”. Unas guitarras rápidas y una batería que les sigue el ritmo, con una voz un tanto plana. Las guitarras hacen un buen uso del palm mute, pero sin alardes, resultan efectivas. La canción prosigue en ascensión hasta llegar a un estribillo un tanto sencillo y melódico claramente incluido de un modo meditado y no del todo natural. La canción acaba resultando anodina y repetitiva, con la potencia que una batería rápida puede otorgar, pero falta de carisma y originalidad. “Vacuum” acaba siendo una de las canciones más aburridas de “Come Clarity”. 


Nota: 5/10



Unas guitarras muy interesantes y un doble pedal potente dan un buen inicio francamente necesitado después del batacazo de “Vacuum”. El estribillo acaba llegando con mucha fuerza y resulta muy, muy satisfactorio, de los mejores del disco. Puramente gutural y con todos los instrumentos compenetrados hasta el extremo. Las guitarras, sencillas, resultan sorprendentemente eficaces para acompañar a la voz. El tema sigue en la misma línea instrumental durante unos cuantos segundos mientras escuchamos de nuevo el efectivo estribillo. La canción vive por y para esta sección, y no por ello acaba resintiéndose, ya que este resulta muy intenso. Los instrumentos empiezan a echar humo según se acaba la canción, hasta llegar al clímax de potencia hacia el final, momento en el cual el tema se acaba. 


Nota: 8/10



La canción comienza con un riff levemente parecido al de Trivium en “Washing Away me in the Ties”. De todos modos, resulta efectivo y fácil de escuchar. Lo que continúa no resulta del todo original hasta que se llega al pre-estribillo y las guitarras toman un cariz metalcore, con un palm mute rápido y básico. El estribillo en si mismo llega poco después, melódico nuevamente, sencillo pero aceptable, puramente dependiente de la batería. Tras varias repeticiones llegamos a la zona del solo (siguiendo una estructura muy, muy básica y recurrente), para acabar de nuevo con el acertado estribillo, que se acaba repitiendo de nuevo con una batería más intensa y algunos guturales intercalados. La canción termina, sorpresa, con el riff inicial, dejando tras de si una canción poco original pero efectiva y entretenida. 


Nota: 7/10



Las guitarras, el bajo y la batería dan con fuerza en un inicio bastante caótico y explosivo, para después conformar una estructura clásica genera-circlepitts, con el cantante soltando guturales sin descanso. Nuevamente, In Flames nos introduce el estribillo quirúrgicamente, pero desgraciadamente en este caso resulta un tanto anodino. Por otro lado, las guitarras (con abundantes tresillos en la sección final) y la batería se portan francamente bien, así como el bajo. La velocidad es la protagonista de “Versus Terminus”, que no deja descanso al oído y que acaba con un riff muy interesante que favorece muchísimo al headbanging. 


Nota: 7/10



El riff inicial se nos presenta veloz y original, pero todo se para cuando el vocalista llega con sus guturales y la batería y el bajo vuelven a hacerse protagonistas de la escena. Las guitarras quedan en un segundo plano aquí, acompañando demasiado y protagonizando demasiado poco. Pese a ello, tienen secciones muy interesantes, con parones y arranques muy intensos. Pero como se ha dicho, la voz, la batería y el bajo son los verdaderos protagonistas. La canción pega un gran bajón de velocidad con una parte inusitadamente lenta y repentina que le hace muchísimo bien al tema y que acaba dándole algo de originalidad perdida, y que da pie al sencillo solo de turno que pese a todo convence. Para terminar, una nueva ración de estribillo y para terminar una leve variación del riff inicial, poniendo punto y final a una canción correcta pero no todo memorable que hubiese sido deseable. 


Nota: 6,5/10



Una batería básica y unas guitarras muy acertadas dejan comenzar la voz gutural para acabar dejándonos escuchar una suerte de débil y camuflado breakdown. Desgraciadamente, la canción acaba siguiendo los mismos derroteros estructurales que el resto de los temas del disco, haciendo uso de los mismos riffs y un estribillo rápido con una batería y unas guitarras que no hacen honor al estilo que se les ha etiquetado (death metal melódico). Pese a todo, la llegada del solo resulta muy acertada y este es original y muy divertido de escuchar. Lástima que lo mejor de la canción dure tan poco. Nuevamente, el riff inicial acaba cerrando la canción.


Nota: 6/10




Una serie de sonidos electrónicos, voces y una melodía interesante pero que se repite todo el rato a lo largo de casi cuatro minutos acaba por dejar explotar el inicio de la canción, guitarrísticamente muy sencilla, con una batería que acompaña, sin más, y una voz melódica francamente interesante. Tan pronto como empieza la parte puramente musical, termina y deja continuar al sonido y las voces, que cierran poco a poco “Come Clarity”. [Dado que se trata de una sección puramente instrumental y sencilla, con el único objetivo de cerrar el álbum, no creo que requiera nota.]





“Come Clarity” resulta ser un buen disco, pero demasiado irregular. Si bien algunas canciones despuntan en calidad, como por ejemplo Scream o Pacing Death’s Trail, y otras son verdaderas obras maestras, como Come Clarity, otras acaban siendo tan repetitivas, anodinas y estructuralmente básicas (Vacuum, Vanishing Light) que hace que sea imposible valorar “Come Clarity” como una verdadera obra notable. La estructura de todas y cada una de las canciones, con inicios portentosos, guturales fuertes, estribillos melódicos (algunos metidos con calzador) y repetición de riffs que cierran temas solo se rompe en la canción que da nombre al disco, por lo que acaba por ser un disco muy predecible. No por ello deja de resultar disfrutable y muy entretenido, porque lo es, y tiene piezas verdaderamente admirables y que todo admirador del ¿death metal melódico? debería escuchar.