lunes, 8 de abril de 2013

Las 10 mejores canciones de Metal.





A continuación llevaré a cabo una lista con mis diez canciones favoritas del género metal. Quede claro que se trata de una lista personal regida por mis gustos, y que para cada cual puede (y debe) ser distinta. Quede claro también que no están en un orden determinado, no sabría elegir algunas por encima de otras, todas me gustan y todas me parecen grandísimas canciones. Así pues, adelante con ello.
 


August Burns Red es uno de los grupos más influyentes del metalcore actual. Con un estilo muy particular lleno de breakdowns y guitarras agudas, llegan a su punto álgido con “Meddler”. La canción no da descanso ni siquiera en su inicio, con unas guitarras que van ascendiendo desesperadamente hasta explotar junto a una voz gutural muy trabajada y una batería prodigiosa que alcanza velocidades endiabladas. Como suele ser habitual en este grupo, una guitarra se encarga del punteo agudo y la otra marca con fuerza un breakdown al son de la batería, mientras el bajo hace profundos los golpes del doble pedal. La canción avanza caótica pero sorprendente compacta, con guitarras muy, muy complejas que a menudo rozarán el solo. El dominio del cambio del ritmo de la banda es encomiable y es algo que se nota a lo largo de toda “Meddler”. Encontramos un solo de una velocidad media en la segunda mitad de la canción, muy propio de August Burns Red. La canción no resulta en absoluto predecible y su estructura es atípica y entremezclada. El tema termina con un breakdown lleno de palm mute grave y notas agudas de fondo, con guturales y coros reforzados por una gran batería.




Una portentosa batería da comienzo a la que es, personalmente, la mejor canción de Bullet for my Valentine (cuyo último disco, dicho sea de paso, es patético en extremo). Las guitarras llenas de energía y vivacidad tapan un poco la en ocasiones sencilla batería y le dan una gran velocidad a todas las partes de la canción. Vocalmente nos encontramos ante un tema puramente melódico, con un estribillo claramente identificable y una estructura algo más clásica que se basa en la repetición intercalada de “piezas” de la canción. Explota un breakdown en un momento inesperado, con una muy interesante voz gutural y un acertadísimo harmónico. El citado breakdown da pie a un potente solo lleno de vida que dura poco pero que sabe francamente bien. La canción continúa con la velocidad habitual y el estribillo reutilizado hasta que creemos que termina y salta de nuevo el breakdown con muchísima fuerza, que dura hasta el final. Una canción francamente potente de un Metalcore algo más suave de lo habitual y que resulta ser una de las mejores canciones, por no decir la mejor de Bullet for my Valentine, seguida de cerca por obras como Suffocating Under Words of Sorrow.


 

La frase “You've gotta be fucking kidding me” suena al comenzar la canción y da paso a una explosión brutal de guitarras distorsionadísimas y una batería machacona en extremo. Las voces se intercalan con una sorpresa: “We are the Many” cuenta con un invitado especial, el tristemente fallecido Mitch Lucker de Suicide Silence. El estribillo de la canción dota de una potencia desmesurada a los cuatro minutos que dura. Se trata del principal protagonista del tema, junto a unas guitarras muy pesadas con el clásico punteo agudo de fondo, muy propio del grupo Alemán. La batería y el bajo, por su parte, no paran ni un segundo a lo largo de los cuatro minutos, sin dar un solo respiro a una de las mejores canciones de Caliban.




Desde los primeros segundos, Gojira pone su sello de identidad a “Toxic Garbage Island” con unas notas muy agudas y repentinas y unos tempos muy poco habituales. La batería sigue un ritmo continuo y potente con el doble pedal, y la característica voz gutural muy modelada de Gojira nos conduce a través de secciones muy, muy originales de guitarra, que acaban por sorprendernos. Como todos los temas del grupo francés, resulta por completo impredecible y sorprendente. Es fácil perderse en “Toxic Garbage Island”, y resulta muy fácil acabar agobiado por los cientos de sonidos que luchan entre si a lo largo de los cuatro minutos de duración. Pero es inevitable quitarse el sombrero ante el enorme trabajo compositivo y la gran habilidad de todos sus miembros con sus respectivos instrumentos, a destacar la velocidad que alcanza el batería francés con el doble pedal. La canción acaba volviendo al riff inicial, pero esta vez alcanza cotas de épicismo sin igual gracias a la inclusión de una gran voz gutural.



Desolation explota en el mismo instante en que comienza, con una batería tremendamente compleja y una guitarra muy, muy veloz. El bajo, por su parte, se mantiene igualmente complejo. Entra la voz de Randy Blythe, personalmente la mejor voz gutural del panorama del metal actual. Tremendamente modulable y muy personal, la voz del cantante de Lamb of God es la fuerza de “Desolation”. Indentificamos el estribillo, que llega con fuerza y se va con la misma potencia. La batería deja con la boca abierta en un no parar de uso extremadamente complejo del doble pedal. Los cambios de ritmo favorecen sumamente el headbanging y se nota que los de Virginia tuvieron muy en cuenta la reacción de los que escucharan este tema. “Desolation” baila continuamente por entre líneas tremendas de guitarra, un bajo endiablado y una batería desatada. La voz de Blythe, por su parte, acaba por llevarse un enorme protagonismo por la enorme variedad de sus tonos.
Notamos un cambio de ritmo hacia la segunda parte de la canción y vemos venir un momento épico. Y el momento épico llega, la batería baja el ritmo pero las guitarras siguen dando con fuerza. Blythe, por su parte dirige la función con su voz hasta la canción termina con la misma potencia con la que ha empezado. Desde mi punto de vista, la mejor canción de “Resolution” y una de las canciones más potentes del metal actual.




El toque personal de Machine Head se deja notar en los primeros y tranquilos compases de “Imperium”. El uso de los harmónicos artificiales comienza y las guitarras sueltan una descarga que da comienzo a la introducción de la canción. La batería despierta y poco a poco aumenta la tensión hasta que finalmente Robb Flynn da el pistoletazo de salida y un complejísimo riff de guitarra con harmónico incluido estalla en nuestras narices. Es difícil clasificar la voz de Flynn en esta y en todas sus canciones, una mezcla entre voz grave gutural, voz rota y voz melódica. El estribillo resulta ser tremendamente original y está lleno de harmónicos artificiales que acaban por ser uno de los elementos más carismáticos del grupo. La voz confiere un sentimiento de ira y enfado que le sienta muy bien a la canción, así como los cambios de tonos.
El tema avanza sin descanso, lleno de efectos de distorsión propios de Machine Head, hasta que hacia la mitad de la canción nos asalta una suerte de Breakdown particularmente intenso que nos da la sensación de que se aproxima algo gordo. Y vaya si es así. Estalla repentinamente uno de los riffs más intensos que este servidor ha podido escuchar nunca. Todos los instrumentos echan humo hasta que entra la voz de Rob Flynn y creemos que la cosa no puede ir a mejor. Pero entonces “Imperium” toma un cariz caótico y las guitarras, junto a la batería, pierden la cabeza en un intensísimo final. De súbito, todo se calma y el círculo se cierra con la repetición del inicio de la canción. Memorable. 




Parkway Drive pega un golpe sobre la mesa nada más empezar la canción, con una batería absolutamente magistral y unas guitarras que bailan entre el solo y el palm mute velocísimo, junto con un bajo que le confiere a todo una potencia sin precedentes. La voz, clásica del metalcore, hace avanzar la canción hasta que un repentino bajón en el ritmo rompe con los esquemas y con nuestros cuellos. Después, la canción sigue en su endiablada velocidad. La batería golpea incesantemente y las guitarras parecen no tener fin. Y entonces, todo para de nuevo y estalla un fuerte breakdown, de esos que tan bien domina la banda de California. Cada línea de guitarra acaba resultando tremendamente original, hasta que la canción acaba parándose y los sonidos de las guitarras y el bajo se extienden lentamente.
Notamos entonces que se aproxima una suerte de breakdown, las guitarras empiezan a sonar y se repite el título del tema continuamente. La batería sube la tensión poco a poco y explota un “motherfuckers” y, personalmente, el momento más intenso que he podido escuchar nunca en una canción de este género. Cada una de las variaciones de las guitarras, el enorme trabajo de la batería y el bajo, de la mano, y una voz gutural tan acertada como oportuna, acaban por desatar el final más épico posible para una de las mejores canciones de Parkway Drive. A mis oídos, una canción innegablemente perfecta. Parkway Drive soy los reyes del metalcore actual.




El fallecido Mitch Lucker y Suicide Silence nos han dejado unos cuantos buenos discos y sobre todo una portentosa y potente canción, “You only live Once”. La canción es sencilla, no tiene riffs potentes y endemoniados, se basa básicamente en golpes, en potencia continua de unas guitarras que casi parecen una batería más de lo acertadamente fusionadas que están con la percusión. Tan solo rompen la sencillez de las notas con la llegada de un solo muy rápido y terriblemente complejo. Mitch hace su trabajo con unas guturales tremendamente características, unos gruñidos agudos y ásperos y que dotan de una potencia desmesurada a cada uno de los fragmentos del tema. Los cambios entre voz aguda y grave resultan en extremo acertados en todo momento. Es una pena que en directo, el fallecido Lucker fuese incapaz de reproducirlos igual. Por si fuera poco, el mensaje de la canción es muy positivo, pese a la violencia con la que suena. Una oda a aprovechar la vida, siempre teniendo en cuenta que algún día acabará. Tal vez el propio Mitch debió tenerlo en cuenta antes de conducir bebido. Sea como fuere, al final de la canción cae pesadamente con una fuerza extraordinaria. Se trata de una canción que da que pensar. ¿Es necesario el virtuosismo para crear una canción memorable? “You Only Live Once” no es un portento técnico, pero es realmente potente y muy difícil de componer. Una canción sorprendente.





Trivium es hoy en día uno de los grupos más influyentes del panorama del metalcore actual. Con una tecnicidad digna de admiración, unos instrumentos muy bien exprimidos y una elogiable capacidad para bailar entre lo melódico y lo puramente gutural, Trivium es un grupo que entra muy fácilmente por el oído y se queda ahí, que es lo más importante. Con “In Waves” supieron encontrar el término medio entre un avance hacia la “bestialidad” y un retroceso leve a temas más parecidos a su icónica “Dying in you Arms”. Esta “Chaos Reigns” forma parte de ese grupo de canciones bestiales y portentosas que puede parecer, incluso, más potente de lo que suelen ser las canciones de este grupo. Un riff de guitarra que evoluciona y se mantiene compacto a lo largo de toda la canción viene acompañado de una batería tremendamente importante que acaba por recoger todo el peso del tema. La voz lucha contra la melodía de los instrumentos y acaba creando un caos, como la propia canción, que casi parece descontrolado y poco musical. Nada más alejado de la realidad; la composición y estructura de “Chaos Reings” está tan medida y pensada que las piezas encajan a la perfección con una increíble precisión.
Matt Heafy se deja la voz con unas guturales graves que dejan muy atrás a cualquier parte melódica (de las que esta canción carece). Resulta sorprendente ver como Trivium es capaz de crear obras más tranquilas, como From all These Yesterdays, y a la vez tiene la capacidad de componer obras tan intensas como esta. Admirable.




Pese a no ser un grupo particularmente conocido o tener muchos álbumes a la venta (tan solo dos), As Blood Runs Black resulta ser una de las bandas del género deathcore más interesantes que he tenido el placer de oír. Originales dentro de su estilo, con unos breakdowns muy rápidos e intentos y, sobre todo, una batería muy por encima de la media, As Blood es un grupo muy sorprendente y de una calidad innegable. Su cúspide, personalmente, está en “Hester Prynne”, una canción rápida, fuerte, muy técnica y extremadamente difícil de tocar. La potencia de las guitarras y la locura de la batería, realmente frenética, junto con una voz gutural que pasa de los agudos a los graves de una manera inquietante llenan una canción de una intensidad sin parangón. El breakdown que sobreviene hacia la mitad de la canción es, para un servidor, uno de los más fuertes que he oído jamás. Muy original y ensordecedor, el breakdown acaba por llevarnos otro nuevo breakdown, esta vez con una batería totalmente desatada y unas guitarras que explotan, literalmente. Hester Prynne tiene, a mi parecer, todo lo que una canción de deathcore debe tener. Riffs intensos y rápidos, una batería desatada y unos breakdowns pesados y muy potentes. Inmejorable. Mis más sinceras gracias a Javi Sánchez por descubrirme este estupendo grupo del que no sabía nada. Ha sido un fantástico descubrimiento.