A continuación llevaré a cabo una
lista con mis diez canciones favoritas del género metal. Quede claro que se
trata de una lista personal regida por mis gustos, y que para cada cual puede
(y debe) ser distinta. Quede claro también que no están en un orden
determinado, no sabría elegir algunas por encima de otras, todas me gustan y
todas me parecen grandísimas canciones. Así pues, adelante con ello.
August Burns Red es uno de los
grupos más influyentes del metalcore actual. Con un estilo muy particular lleno
de breakdowns y guitarras agudas, llegan a su punto álgido con “Meddler”. La
canción no da descanso ni siquiera en su inicio, con unas guitarras que van
ascendiendo desesperadamente hasta explotar junto a una voz gutural muy
trabajada y una batería prodigiosa que alcanza velocidades endiabladas. Como
suele ser habitual en este grupo, una guitarra se encarga del punteo agudo y la
otra marca con fuerza un breakdown al son de la batería, mientras el bajo hace
profundos los golpes del doble pedal. La canción avanza caótica pero
sorprendente compacta, con guitarras muy, muy complejas que a menudo rozarán el
solo. El dominio del cambio del ritmo de la banda es encomiable y es algo que
se nota a lo largo de toda “Meddler”. Encontramos un solo de una velocidad
media en la segunda mitad de la canción, muy propio de August Burns Red. La
canción no resulta en absoluto predecible y su estructura es atípica y
entremezclada. El tema termina con un breakdown lleno de palm mute grave y
notas agudas de fondo, con guturales y coros reforzados por una gran batería.
Una portentosa batería da comienzo
a la que es, personalmente, la mejor canción de Bullet for my Valentine (cuyo
último disco, dicho sea de paso, es patético en extremo). Las guitarras llenas
de energía y vivacidad tapan un poco la en ocasiones sencilla batería y le dan
una gran velocidad a todas las partes de la canción. Vocalmente nos encontramos
ante un tema puramente melódico, con un estribillo claramente identificable y
una estructura algo más clásica que se basa en la repetición intercalada de
“piezas” de la canción. Explota un breakdown en un momento inesperado, con una
muy interesante voz gutural y un acertadísimo harmónico. El citado breakdown da
pie a un potente solo lleno de vida que dura poco pero que sabe francamente
bien. La canción continúa con la velocidad habitual y el estribillo reutilizado
hasta que creemos que termina y salta de nuevo el breakdown con muchísima
fuerza, que dura hasta el final. Una canción francamente potente de un
Metalcore algo más suave de lo habitual y que resulta ser una de las mejores
canciones, por no decir la mejor de Bullet for my Valentine, seguida de cerca
por obras como Suffocating Under Words of Sorrow.
La frase “You've gotta be fucking
kidding me” suena al comenzar la canción y da paso a una explosión brutal de guitarras
distorsionadísimas y una batería machacona en extremo. Las voces se intercalan
con una sorpresa: “We are the Many” cuenta con un invitado especial, el
tristemente fallecido Mitch Lucker de Suicide Silence. El estribillo de la
canción dota de una potencia desmesurada a los cuatro minutos que dura. Se
trata del principal protagonista del tema, junto a unas guitarras muy pesadas
con el clásico punteo agudo de fondo, muy propio del grupo Alemán. La batería y
el bajo, por su parte, no paran ni un segundo a lo largo de los cuatro minutos,
sin dar un solo respiro a una de las mejores canciones de Caliban.
Desde los primeros segundos,
Gojira pone su sello de identidad a “Toxic Garbage Island” con unas notas muy
agudas y repentinas y unos tempos muy poco habituales. La batería sigue un
ritmo continuo y potente con el doble pedal, y la característica voz gutural
muy modelada de Gojira nos conduce a través de secciones muy, muy originales de
guitarra, que acaban por sorprendernos. Como todos los temas del grupo francés,
resulta por completo impredecible y sorprendente. Es fácil perderse en “Toxic
Garbage Island”, y resulta muy fácil acabar agobiado por los cientos de sonidos
que luchan entre si a lo largo de los cuatro minutos de duración. Pero es
inevitable quitarse el sombrero ante el enorme trabajo compositivo y la gran
habilidad de todos sus miembros con sus respectivos instrumentos, a destacar la
velocidad que alcanza el batería francés con el doble pedal. La canción acaba
volviendo al riff inicial, pero esta vez alcanza cotas de épicismo sin igual
gracias a la inclusión de una gran voz gutural.
Desolation explota en el mismo
instante en que comienza, con una batería tremendamente compleja y una guitarra
muy, muy veloz. El bajo, por su parte, se mantiene igualmente complejo. Entra
la voz de Randy Blythe, personalmente la mejor voz gutural del panorama del
metal actual. Tremendamente modulable y muy personal, la voz del cantante de
Lamb of God es la fuerza de “Desolation”. Indentificamos el estribillo, que
llega con fuerza y se va con la misma potencia. La batería deja con la boca
abierta en un no parar de uso extremadamente complejo del doble pedal. Los
cambios de ritmo favorecen sumamente el headbanging y se nota que los de
Virginia tuvieron muy en cuenta la reacción de los que escucharan este tema.
“Desolation” baila continuamente por entre líneas tremendas de guitarra, un
bajo endiablado y una batería desatada. La voz de Blythe, por su parte, acaba
por llevarse un enorme protagonismo por la enorme variedad de sus tonos.
Notamos un cambio de ritmo hacia
la segunda parte de la canción y vemos venir un momento épico. Y el momento
épico llega, la batería baja el ritmo pero las guitarras siguen dando con
fuerza. Blythe, por su parte dirige la función con su voz hasta la canción
termina con la misma potencia con la que ha empezado. Desde mi punto de vista,
la mejor canción de “Resolution” y una de las canciones más potentes del metal
actual.
El toque personal de Machine Head
se deja notar en los primeros y tranquilos compases de “Imperium”. El uso de
los harmónicos artificiales comienza y las guitarras sueltan una descarga que
da comienzo a la introducción de la canción. La batería despierta y poco a poco
aumenta la tensión hasta que finalmente Robb Flynn da el pistoletazo de salida
y un complejísimo riff de guitarra con harmónico incluido estalla en nuestras
narices. Es difícil clasificar la voz de Flynn en esta y en todas sus
canciones, una mezcla entre voz grave gutural, voz rota y voz melódica. El
estribillo resulta ser tremendamente original y está lleno de harmónicos
artificiales que acaban por ser uno de los elementos más carismáticos del
grupo. La voz confiere un sentimiento de ira y enfado que le sienta muy bien a
la canción, así como los cambios de tonos.
El tema avanza sin descanso,
lleno de efectos de distorsión propios de Machine Head, hasta que hacia la
mitad de la canción nos asalta una suerte de Breakdown particularmente intenso
que nos da la sensación de que se aproxima algo gordo. Y vaya si es así.
Estalla repentinamente uno de los riffs más intensos que este servidor ha
podido escuchar nunca. Todos los instrumentos echan humo hasta que entra la voz
de Rob Flynn y creemos que la cosa no puede ir a mejor. Pero entonces
“Imperium” toma un cariz caótico y las guitarras, junto a la batería, pierden
la cabeza en un intensísimo final. De súbito, todo se calma y el círculo se
cierra con la repetición del inicio de la canción. Memorable.
Parkway Drive pega un golpe sobre
la mesa nada más empezar la canción, con una batería absolutamente magistral y
unas guitarras que bailan entre el solo y el palm mute velocísimo, junto con un
bajo que le confiere a todo una potencia sin precedentes. La voz, clásica del
metalcore, hace avanzar la canción hasta que un repentino bajón en el ritmo
rompe con los esquemas y con nuestros cuellos. Después, la canción sigue en su
endiablada velocidad. La batería golpea incesantemente y las guitarras parecen
no tener fin. Y entonces, todo para de nuevo y estalla un fuerte breakdown, de
esos que tan bien domina la banda de California. Cada línea de guitarra acaba
resultando tremendamente original, hasta que la canción acaba parándose y los
sonidos de las guitarras y el bajo se extienden lentamente.
Notamos entonces que se aproxima
una suerte de breakdown, las guitarras empiezan a sonar y se repite el título
del tema continuamente. La batería sube la tensión poco a poco y explota un
“motherfuckers” y, personalmente, el momento más intenso que he podido escuchar
nunca en una canción de este género. Cada una de las variaciones de las
guitarras, el enorme trabajo de la batería y el bajo, de la mano, y una voz
gutural tan acertada como oportuna, acaban por desatar el final más épico
posible para una de las mejores canciones de Parkway Drive. A mis oídos, una
canción innegablemente perfecta. Parkway Drive soy los reyes del metalcore
actual.
El fallecido Mitch Lucker y
Suicide Silence nos han dejado unos cuantos buenos discos y sobre todo una
portentosa y potente canción, “You only live Once”. La canción es sencilla, no
tiene riffs potentes y endemoniados, se basa básicamente en golpes, en potencia
continua de unas guitarras que casi parecen una batería más de lo acertadamente
fusionadas que están con la percusión. Tan solo rompen la sencillez de las
notas con la llegada de un solo muy rápido y terriblemente complejo. Mitch hace
su trabajo con unas guturales tremendamente características, unos gruñidos
agudos y ásperos y que dotan de una potencia desmesurada a cada uno de los fragmentos
del tema. Los cambios entre voz aguda y grave resultan en extremo acertados en
todo momento. Es una pena que en directo, el fallecido Lucker fuese incapaz de
reproducirlos igual. Por si fuera poco, el mensaje de la canción es muy
positivo, pese a la violencia con la que suena. Una oda a aprovechar la vida,
siempre teniendo en cuenta que algún día acabará. Tal vez el propio Mitch debió
tenerlo en cuenta antes de conducir bebido. Sea como fuere, al final de la
canción cae pesadamente con una fuerza extraordinaria. Se trata de una canción
que da que pensar. ¿Es necesario el virtuosismo para crear una canción
memorable? “You Only Live Once” no es un portento técnico, pero es realmente
potente y muy difícil de componer. Una canción sorprendente.
Trivium es hoy en día uno de los
grupos más influyentes del panorama del metalcore actual. Con una tecnicidad
digna de admiración, unos instrumentos muy bien exprimidos y una elogiable
capacidad para bailar entre lo melódico y lo puramente gutural, Trivium es un
grupo que entra muy fácilmente por el oído y se queda ahí, que es lo más
importante. Con “In Waves” supieron encontrar el término medio entre un avance
hacia la “bestialidad” y un retroceso leve a temas más parecidos a su icónica “Dying
in you Arms”. Esta “Chaos Reigns” forma parte de ese grupo de canciones
bestiales y portentosas que puede parecer, incluso, más potente de lo que
suelen ser las canciones de este grupo. Un riff de guitarra que evoluciona y se
mantiene compacto a lo largo de toda la canción viene acompañado de una batería
tremendamente importante que acaba por recoger todo el peso del tema. La voz
lucha contra la melodía de los instrumentos y acaba creando un caos, como la
propia canción, que casi parece descontrolado y poco musical. Nada más alejado
de la realidad; la composición y estructura de “Chaos Reings” está tan medida y
pensada que las piezas encajan a la perfección con una increíble precisión.
Matt Heafy se deja la voz con
unas guturales graves que dejan muy atrás a cualquier parte melódica (de las
que esta canción carece). Resulta sorprendente ver como Trivium es capaz de
crear obras más tranquilas, como From all These Yesterdays, y a la vez tiene la
capacidad de componer obras tan intensas como esta. Admirable.
Pese a no ser un grupo
particularmente conocido o tener muchos álbumes a la venta (tan solo dos), As
Blood Runs Black resulta ser una de las bandas del género deathcore más
interesantes que he tenido el placer de oír. Originales dentro de su estilo,
con unos breakdowns muy rápidos e intentos y, sobre todo, una batería muy por
encima de la media, As Blood es un grupo muy sorprendente y de una calidad
innegable. Su cúspide, personalmente, está en “Hester Prynne”, una canción
rápida, fuerte, muy técnica y extremadamente difícil de tocar. La potencia de
las guitarras y la locura de la batería, realmente frenética, junto con una voz
gutural que pasa de los agudos a los graves de una manera inquietante llenan
una canción de una intensidad sin parangón. El breakdown que sobreviene hacia
la mitad de la canción es, para un servidor, uno de los más fuertes que he oído
jamás. Muy original y ensordecedor, el breakdown acaba por llevarnos otro nuevo
breakdown, esta vez con una batería totalmente desatada y unas guitarras que
explotan, literalmente. Hester Prynne tiene, a mi parecer, todo lo que una
canción de deathcore debe tener. Riffs intensos y rápidos, una batería desatada
y unos breakdowns pesados y muy potentes. Inmejorable. Mis más sinceras gracias a Javi Sánchez por descubrirme este estupendo grupo del que no sabía nada. Ha sido un fantástico descubrimiento.


