miércoles, 10 de julio de 2013

Crítica: "After Earth"





Es bien sabido que el anteriormente respetado director de cine M. Night Shyamalan no está pasando por sus mejores momentos artísticos. Tocó techo con “El Sexto Sentido” y se afianzó como director de renombre con “El Protegido”, de nuevo con Bruce Willis, y “Señales", esta vez con Mel Gibson. Con “La Joven del Agua” acabó por convertirse en uno de los directores de culto del momento, pero bajó algo el listón con la llegada de “El Incidente” (con Mark Wahlberg). A partir de entonces las cosas no fueron demasiado bien para el guionista y director indio; “The Last Airbender” supuso un enorme batacazo en taquilla y crítica, un verdadero esperpento fílmico que afectó seriamente al caché de Shyamalan. Cuando se anunció su nuevo proyecto, un film de ciencia ficción protagonizado por Will Smith y por su hijo Jaden, la esperanza de que M. Night remontara el vuelo y alcanzara las cotas de calidad vistas en “El Sexto Sentido” creció. Al fin y al cabo, Smith era y es uno de los actores más respetados y exitosos del momento, teniendo a sus espaldas grandes taquillazos. ¿Ha conseguido M. Night Shyamalan resarcirse de “The Last Airbender”? La respuesta, desgraciadamente, es no. Si bien “After Earth” es una película sensiblemente mejor que su anterior trabajo, no llega a las cotas de calidad de obras como “Señales” o “El Sexto Sentido”, en absoluto. Pese a ello, la nueva película de los Smith resulta entretenida y aceptable, con algunos detalles dignos de mención y otros, no tanto. 





La historia de “After Earth” es sencilla en su premisa y también en su desarrollo. En esencia, la historia gira en torno al comandante Cypher Raige, un galardonado y respetado líder militar, y su hijo, un joven aprendiz de Ranger que quiere ante todo alcanzar y agradar a su padre. La humanidad fue cruelmente atacada por una especie alienígena que liberó a unos seres tremendamente peligrosos para acabar con todos los seres humanos. Ciegos por naturaleza, estos monstruos solo son capaces de detectar a los seres humanos por medio de las feromonas que segregamos inconscientemente cuando sentimos miedo. Will Smith es famoso en las fuerzas humanas por ser completamente invisible a estos monstruos; su ausencia de miedo resulta un arma mortal contra los malignos seres alienígenas. La Tierra ha sido devastada por el propio ser humano, y este se ha visto exiliado a un lejano planeta done ha continuado con su existencia, extendiendo su control al espacio exterior.



Cypher es un soldado excelente, pero un padre en absoluto cariñoso, cuidadoso o dedicado. Sus ausencias y su comportamiento militar para con su hijo acaban por convertir al joven Kitai en un valiente pero irresponsable aprendiz de Ranger. Con el objetivo de solucionar esto y establecer una relación Padre-hijo, Cypher se lleva a Kitai a una misión de entrenamiento a un planeta cercano. Desgraciadamente la nave sufre un accidente y acaba estrellándose nada menos que en la Tierra, que ha evolucionado hasta convertirse en un terreno tremendamente hostil y peligroso. Gravemente herido Cypher, solo su hijo podrá recorrer la frondosa selva de la Tierra hasta alcanzar un dispositivo con el que solicitar socorro y ser salvados.
Con esta premisa, tenemos la excusa para que Will Smith le ceda todo el protagonismo a su hijo, que a lo largo de toda la cinta acaparará prácticamente todas las escenas. Por fortuna, la presencia de Will Smith no es anecdótica y acaba por ser lo mejor de la película; la relación con su hijo resulta bastante básica (padre demasiado severo e hijo rebelde) y su evolución es muy predecible, pero no por ello deja de resultar interesante, sobre todo de cara a ver a Smith en un papel desagradable y borde en muchos casos. Pese a todo, uno no de acaba de desprenderse de la sensación de que toda la trama y la relación entre el padre y el hijo son solo excusas para ponernos en pantalla a Smith y su hijo, y además, para darle mucho más protagonismo al joven Jaden. 



En cualquier caso, la trama avanza a modo de aventura con más lentitud de la que cabría esperar en una película de estas características, con abundancia de flashbacks y un inicio algo lento y que tarda en arrancar. Una vez en la Tierra, los objetivos de aclaran y las escenas se suceden con más fluidez y velocidad, resultando amena y entretenida en casi todo momento. La ausencia de personajes secundarios (más bien la falta de importancia de estos) acaba por hacer recaer todo el peso de la cinta en las espaldas de los Smith, sobre todo de Jaden. Si bien el joven actor hace un trabajo respetable y en ocasiones notable, aún tiene un largo camino por delante y no acaba de “llenar” toda la película. Tal vez es demasiado pronto para que Jaden protagonice completamente un film, y la presencia de su padre resulta agradecida y tremendamente positiva. Pese a que sus apariciones son sencillas (al fin y al cabo está postrado en una silla, gravemente herido, durante toda la aventura), el peso y la presencia de su imagen resultan un gran atractivo para “After Earth” y acaba salvando toda la película.



El sencillo argumento no resulta un gran atractivo en sí mismo, por lo que se ha intentado recrear una Tierra completamente salvaje y hostil, con variedad de animales (por supuesto, con un tamaño desproporcionado en la mayoría de los casos), así como entornos naturales de gran belleza. No se acaban de desarrollar demasiado las razones por las cuales el planeta ha acabado siendo lo que es, ni se lleva en absoluto lejos el tema de los alienígenas y su invasión, siendo estos unos temas secundarios por los que se pasa a pie de puntillas e intentando hacer el menor ruido posible. “After Earth” se limita a ser un viaje rápido por las selvas de la Tierra, salvando peligros y desarrollado poco a poco la relación padre-hijo, que acaba siendo el gran atractivo de la obra de Shyamalan. El imaginario de ciencia ficción, elemento imprescindible en toda película del género, resulta correcto y en ocasiones sorprendente, pero tampoco acaba siendo excelente ni del todo original. Nuevamente, los detalles “tecnológicos” de la trama acaban siendo excusas para el avance de esta misma.



En conclusión, “After Earth” no es una película memorable, no nos va a cambiar la vida, por supuesto, pero resulta entretenida y no toma al público por tonto. No llega al nivel de “Oblivion”, por citar una película de ciencia ficción reciente, pero tampoco lo intenta. Es, en esencia, una película de aventuras tan sencilla como complaciente, muy previsible pero agradecida pese a ello. La acción recae sobre los hombros de un cada vez mejor desenvuelto pero aún algo verde Jaden Smith, que es respaldado férreamente por su padre, el principal reclamo de la nueva película de Shyamalan. Con todo, Will Smith debería centrarse más en su carrera que en la de su hijo,  comenzar a rodar películas en solitario y tratar de alcanzar el nivel notable al que llegó con “En Busca de la Felicidad” o “Siete Almas”. En lo referente a la dirección, cabe hacerse una pregunta… ¿es esta una película correcta? Sí. ¿Es esta una buena película de M. Night Shyamalan? En absoluto. Ni es el tipo de cine que el director indio debería acometer, ni resulta escalofriante ni profunda como sus mejores obras. Es, sencillamente, otro tipo de cine. Una película correcta, entretenida y recomendable para quien no tenga muchas ganas de pensar en una sala de cine, pero que deja con un sabor algo amargo al recordar los grandes papeles de Will Smith, así como las notables películas de M. Night Shyamalan. La próxima vez será, esperemos.