martes, 1 de enero de 2013

-Análisis- "Sleeping Dogs"




Los inicios de Sleeping Dogs, el juego que nos ocupa, no fueron fáciles. Luxoflux venía desarrollando la saga True Crime desde sus inicios, con dos títulos a la venta en PlayStation 2, ambos sandbox, ambientado uno en Los Ángeles y otro en Nueva York. Activision, que por aquel entonces era la dueña de la franquicia, ordenó el desarrollo de una tercera entrega, esta vez ambientada en Hong Kong y desarrollada por un estudio nuevo, United Front Games (que solo había desarrollado el curioso ModNation Racers). 
 
Con el proyecto ya iniciado y relativamente avanzado, Activision consideró que el sandbox de aires orientales poco tendría que hacer contra la enorme competencia del mismo género que había en la generación, por lo que tomó la decisión de cancelar el videojuego. El futuro de True Crime: Hong Kong estaba en el aire, y así estuvo hasta que llegó una inteligente Square-Enix, que compró los derechos y se hizo con el proyecto. Reavivado de nuevo y con la colaboración del estudio nipón en Londres, comenzó un segundo desarrollo en el que tomaría el título actual y acabaría de gestarse como lo que es, uno de los mejores sandbox de la actualidad. 


El protagonista indiscutible de Sleeping Dogs es Wei Shen, un avezado policía recién llegado de los Estados Unidos a la ciudad que lo vio nacer, Hong Kong. ¿Su misión? Infiltrarse en las tríadas y desmantelarlas desde el interior haciendo uso de su pasado como pandillero y Sun On Yee (una de las tríadas más importantes y tradicionales de la zona). Pero la ciudad de Hong Kong no perdona, el mínimo error resultaría fatal para el agente, inmerso en un mundo de venganzas, honor y violencia. Luchando contra las bandas enemigas y a menudo con sus superiores policiales, Wei caminará a la cuerda floja entre sus dos vidas, la de respetado policía y la de peligroso miembro de los sangrientos Sun On Yee. 


La historia de Sleeping Dogs resulta ser, aunque pueda no parecerlo, una de las premisas más interesantes del título. Madura y compleja, la historia es muy extensa y detallada, plagada de personajes muy bien desarrollados que tienen una evolución lógica y una conclusión trabajada y adulta (¿Eh, Assassin’s Creed III?). Con un corte dramático y visceral, el guión es directo y sencillo en su premisa, pero enormemente complejo en su desarrollo. Se presentan gran cantidad de personajes y todos ellos tienen su momento de protagonismo, y se nota un avance paulatino en el nivel de respeto y contactos del protagonista, que va avanzando de categoría poco a poco. La historia consigue ser un largo viaje lleno de carisma y encanto, con un desarrollo rápido pero no por ello menos detallado, muy ameno y con un final a la altura. 



Pero el gran acierto de la obra es Wei Shen, el protagonista, un personaje con un oscuro pasado que lo atormenta y un trabajo francamente duro que llevar a cabo. Profundo psicológicamente, Wei resulta ser un perfecto compañero de viaje y un conductor de la historia excelente. Su avance personal es notorio y su desenlace magistral y trabajado. Se trata de un personaje con el encanto suficiente como para sufrir a su lado las escenas más viscerales y lo bastante misterioso como para preguntarnos de qué lado está realmente. Las relaciones entre personajes, tanto de amistad como amorosas con el protagonista resultan del mismo modo estupendas y acertadas.
En definitiva, la historia es uno de los puntos fuertes de Sleeping Dogs, una auténtica película policiaca con gran protagonismo del género mafioso. La línea que separa el código de honor criminal y la fidelidad a la policía de desdibujan poco a poco según la historia avanza y sus personajes nos conquistan, con un estupendo Wei Shen a la cabeza, hasta llegar al maduro desenlace que contentará a todos. Un argumento digno, no cabe duda. 




United Front Games ha puesto toda la carne en el asador en el desarrollo de Sleeping Dogs. Las grandes ciudades no son una novedad en el género sandbox (más bien son una necesidad), por lo que su diseño y estructura es siempre uno de los puntos álgidos de todo videojuego de exploración y movimiento libre que se precie. Pero en la obra que nos ocupa hay ciertas particularidades que consiguen alejar al título del resto de opciones en el más que sobrecargado mercado actual; si bien la mayor parte de “ciudades jugables” de la actualidad están situadas en Estados Unidos (Nueva York, los Ángeles, y demás sucedáneos inspirados indudablemente en este tipo de urbes), Sleeping dogs recrea de un modo excelente y fidedigno el ambiente y las características de la gran ciudad china, Hong Kong. La metrópolis hierve en actividad, el motor gráfico resiste una gran cantidad de movimiento y permite posicionar todo tipo de peatones y vehículos a lo largo de las calles de Hong Kong, así como farolas, basuras, árboles y demás decorado básico. Todo se mueve y se siente como en una ciudad real, en la que suceden cosas continuamente, muy lejos de la sensación de “vacío” que crean urbes como la de, por ejemplo, L.A Noire. 


Pero todo ello sería inútil si no se hubiese conseguido dotar a cada una de las calles y de los planos del encanto de la gran ciudad china; luces de neón llamativas aquí y allá, tipografía china por doquier, callejuelas llenas de tenderetes e incluso templos de gran antigüedad en algunas zonas del mapeado. Y es que la variedad visual en términos de escenario es muy amplia, desde zonas adineradas, a grandes calles que nos recordarán a Times Square, pasando por callejones de mala muerte en los que se ven venir delitos y peleas. Encontramos, incluso, algunas zonas naturales repartidas a lo largo y ancho de la ciudad que nos permiten valorar el notable trabajo de texturas y diseño de vegetación. En determinados momentos, Sleeping Dogs nos permite introducirnos en locales cuya decoración interna resulta llamativa y muy trabajada, ya sea en nuestros pisos (de muy distinta factura), a locales nocturnos o edificios. En todo caso el diseño es realista y detallado, al nivel de los exteriores. 


En lo referente al diseño y calidad visual de los personajes, es igualmente notable. No existen los personajes clónicos en Sleeping Dogs, todos poseen detalles físicos muy particulares que los distinguen de los otros y nos permiten identificarlos con facilidad, desde el protagonista Wei Shen (muy carismático, nuevamente) a personajes de edad muy avanzada como el Tío Po (cuyas arrugas están muy logradas). Las animaciones faciales rozan un muy bien nivel, aunque evidentemente no llegan a la maestría de obras como L.A Noire. Son dignas, pese a ello, y ayudan mucho al desarrollo emocional de la historia. El detalle y las texturas de los rostros, como se ha dicho anteriormente, es notable y resulta realista y satisfactorio, así como el volumen de los cuerpos. El movimiento es fluido y muy realista, y la cámara no resulta para nada molesta y siempre escoge el mejor plano para dar espectacularidad y comodidad a partes iguales. Mención especial al efecto mojado, no solo en los escenarios (cuando llueve en Hong Kong es todo un espectáculo, con las luces de neón reflejadas en el asfalto, generando un brillo preciosista pocas veces visto), sino también en la ropa y piel de los personajes, con un efecto tan logrado que haría sonrojar a tantos otros videojuegos en que se intenta algo parecido, con un éxito muy dispar. El agua, del mismo modo, está diseñada excelentemente y resulta realista tanto visualmente como a la hora de interactuar con ella a nado o en lanchas. Los vehículos del juego, por otro lado, rozan un nivel excelente, con brillos y volúmenes muy realistas, aunque las abolladuras generadas por los accidentes son a menudo muy predeterminadas. Pese a mostrar todo esto en pantalla, el framerate se mantiene estable y no da problemas en casi ningún momento, permitiendo un juego fluido y muy satisfactorio. 


En conclusión, Sleeping Dogs se muestra robusto y agradable a nivel visual, resultando notable en cada uno de sus aspectos. Si bien no es rompedor como obras del nivel de Uncharted 3, la obra de United Front Games logra reproducir muy fielmente la ciudad de Hong Kong de una manera original y realista, introduciendo en sus calles a personajes y vehículos de una calidad muy alta que se mueven con una fluidez estupenda en cualquiera de las situaciones. Variados cambios climáticos y de hora (con los consiguientes cambios en el escenario), escenas cinematográficas fluidas, texturas de gran nivel, efecto mojado sorprendente… Hong Kong en estado puro. 


Algo que se advierte con tan solo comenzar a jugar es que Sleeping Dogs no ha inventado la rueda. Sus mecánicas son sencillas y se han podido ver en muchos otros títulos del calibre de Grand Theft Auto o Saints Row, por lo que desde buen inicio sabemos qué tipo de juego tenemos delante. Pese a ello, el título de United Front Games hace gala de un gusto exquisito en el diseño de misiones y siempre nos dará la sensación de estar jugando a algo nuevo y sobretodo muy, muy variado. 


Como en todo sandbox que se precie las misiones están divididas en principales y secundarias, que a su vez están también divididas en varios tipos. En lo referente a las principales, tenemos dos ramificaciones de la historia que siempre van unidas y van desencadenando acontecimientos de lo más variopinto; por un lado está la vertiente policiaca, en la que investigaremos casos muy variados con objetivos muy distinguidos, como por ejemplo sacar de las calles a asesinos en serie o mercaderes de personas. Se trata de misiones muy variadas estructuradas en “casos”, que a su vez están divididos en “pistas”, para tener siempre una idea clara de cuanto nos queda para cerrar la investigación que tenemos entre manos. Por otro lado tenemos las misiones de tríada, sin duda las más espectaculares del título. En ella avanzaremos escalafón a escalafón dentro de la organización criminal mientras vemos ir y venir personajes de lo más variopinto y peligroso, siempre manteniendo nuestra tapadera, ante todo. Los objetivos en estas misiones son en extremo divertidos: desde atacar a tríadas enemigas como defenderse de ellas, extorsionar, sabotear… Todo tipo de crímenes muy divertidos de llevar a cabo y que están muy bien estructurados.


Y es que la jugabilidad de Sleeping Dogs es, como se ha dicho anteriormente, muy variada. Por un lado tenemos un complejísimo sistema de combate cuerpo a cuerpo que deja a la altura del betún a cualquier otro intento de algo parecido en el género. Aprovechando las habilidades en el combate de Wei y su gran conocimiento de las artes marciales, los combates cuerpo a cuerpo resultan frenéticos y muy complejos. Contamos con variados combos muy sencillos de utilizar y que se ejecutan con tan solo un botón (cuadrado, en el caso de PlayStation 3) y que permite variar entre un movimiento u otro por medio del tiempo de pulsación o las repeticiones. De este modo podemos pegar patadas giratorias auténticamente arrolladoras, puñetazos veloces y certeros, rodillazos y demás artimañas. Pero no solo eso, Wei puede coger a los enemigos y ejecutar en ellos llaves de todo tipo, siempre con huesos rotos de por medio. Coger a los enemigos nos permite, además, interactuar con los escenarios de un modo cruento y divertidísimo; aquí y allá encontraremos objetos resaltados en rojo contra los que podremos lanzar a los enemigos, desde containers de basura a cosas más inquietantes, como hornos, sierras o paneles eléctricos. Estos “fatalities” resultan sorprendentes por su enorme violencia, pero siempre motivan al jugador a coger a los enemigos y mirar alrededor para encontrar un nuevo rincón contra el que estampar al enemigo. Las batallas, en su mayoría, serán multitudinarias y podremos llegar a tener muchos enemigos alrededor, momento en el cual deberemos hacer uso continuo de las posibilidades de contraataque. De un modo parecido al visto en la saga Assassin’s Creed, con la pulsación de un botón podremos bloquear el golpe enemigo y devolvérselo con creces, siempre y cuando tengamos los reflejos suficientes. El sistema de combate va mejorando poco a poco según desbloqueamos nuevas técnicas en el gimnasio, en una de las ramificaciones secundarias más importantes. 

 
El combate no se queda ahí ya que, aunque en menor medida, los combates armados también están muy presentes en el título y están muy cuidados. Si bien el arsenal de armas no es muy amplio (pistolas, metralletas, lanzagranadas, etc) su utilización es divertida y amena. Con un sistema de cobertura sencillo y dentro de los estándares habituales, los tiroteos son sencillos si además sabemos utilizar las capacidades de “Bullet Time” que nos proporciona el juego, momentos en los cuales la cámara se ralentizará y podremos disparar contra nuestros enemigos a placer. Será muy necesario ya que aunque la IA enemiga no es demasiado alta, la resistencia de Wei a los disparos es mínima y exponerse al fuego resulta siempre mortal. Desgraciadamente el juego carece de tiendas de armas y aunque las escenas de acción armada resultan divertidas y frenéticas, no se nos permite profundizar casi nada en ellas comprando o mejorando nuestro arsenal. Las posibilidades de combate se ven aderezadas con un componente plataformero sencillo pero muy satisfactorio que nos permitirá llevar a cabo persecuciones a pie por entre los tejados de Hong Kong, dejando atrás obstáculos de una manera espectacular, divertida y sobretodo muy peliculera. 


Las misiones secundarias del título hacen uso de todas estas posibilidades para resultar variadas y divertidas y los objetivos son siempre diferentes y a menudo relacionados con la conducción. Y es que la conducción de vehículos es también un pilar base en el título que nos ocupa; con un control arcade, rápido y sencillo, tendremos a nuestra disposición motos, coches, camiones y lanchas para campar a nuestras anchas por la enorme ciudad. Viviremos dentro de vehículos espectaculares persecuciones y disparos con un “Bullet Time” muy acertado; veremos volar a los coches a nuestro alrededor y salir despedidos a los conductores de motos enemigas, todo mientras dirigimos nuestro propio coche. Podremos participar en carreras ilegales en las que la violencia forma parte de la victoria y tendremos la posibilidad de dejar a fuera a nuestros rivales por medio del comando cuadrado, que nos permite golpear con nuestro coche los vehículos enemigos de un modo parecido al que pudo verse en el olvidado título “The Wheelman”. Además, tendremos la posibilidad de robar coches en movimiento saltando de un coche a otro de un modo francamente espectacular, siendo esto estrictamente necesario en algunas ocasiones. 


Cuando no estemos en un coche, las misiones secundarias harán uso de los tiroteos, las batallas cuerpo a cuerpo y las persecuciones a pie para llevarnos de un lugar a otro completando objetivos tales como llevar a cabo redadas, robar coches, hacer pagar a los morosos o ayudar a nuestros compañeros de tríada a escapar de la policía. Encontraremos todo tipo de posibilidades a nuestro alrededor, desde clubes de la lucha a carreras opcionales, pasando por karaokes (con minijuego musical incluido). De todo. Si sumamos a esto todo tipo de tiendas y comercios que nos permiten adquirir ropa, complementos y comida, tendremos un sandbox muy complejo en lo jugable. La personalización de Wei es limitada pero existente, no llegar al nivel enfermizo de Saints Row, pero encontraremos una gran variedad de ropa, complementos y calzado con el que vestir a nuestro protagonista, que además podrá encontrar más piezas de ropa en los cofres repartidos por toda la ciudad. 


El mercado de coches es también muy alto, aunque evidentemente solo posible para los que hayan amasado una gran cantidad de dinero con las misiones y los trabajos, algo muy sencillo de lograr ya que contamos con un móvil a través del cual podremos llamar a nuestros compañeros para solicitarles algún trabajo, desde robar algún coche específico o dar una lección a un mal pagador. Podremos utilizar el teléfono, además, para contactar con nuestras distintas relaciones, pero habrá que tener mucho cuidado porque si tenemos más de una al mismo tiempo lo descubrirán y nos dejarán. Un añadido sencillo que no llega al nivel del de otras eminencias del género pero que se mantiene correcto.


Para adquirir determinada ropa deberemos tener cierto nivel de prestigio. El prestigio se consigue completando misiones y llevando a cabo actos temerarios, saliendo indemne de ellos, evidentemente. También tendremos niveles de policía (que subiremos completando misiones como agente, evidentemente) y niveles de tríada (en este caso, claro está, siendo un buen criminal). La evolución de estos niveles nos permitirá obtener mejoras para Wei, mejoras de todo tipo que nos facilitarán en sobremanera completar nuestros objetivos en las misiones. Se obtiene, por tanto, una evolución bastante satisfactoria y trabajada del personaje desde que tomamos el control sobre él en el inicio hasta que terminamos el juego. 


Sleeping Dogs logra, en conclusión, resultar espectacular y divertido a partes iguales. Las misiones principales son en extremo divertidas y a menudo nos dará la sensación de estar jugando a un videojuego de acción en tercera persona mucho más cerrado, al estilo de Max Payne 3 o Uncharted. Y esto es, sin duda, algo muy difícil de alcanzar dentro de un género tan abultado como es el sandbox. El título no resulta en exceso innovador (salvo por su trabajado sistema de combate, algo casi inédito en los tiempos que corren), pero abarca muchos géneros y en todos ellos se hace respetar con una calidad fuera de toda duda. En la variedad está el gusto y Sleeping Dogs se destapa como un título variado como pocos, con una capacidad de divertir de la que pocos sandbox en la actualidad pueden alardear.


En términos sonoros, Sleeping Dogs echa toda la carne en el asador en lo que a doblaje se refiere. El juego nos llega en inglés con subtítulos al castellano pero en ningún momento se echa en falta un doblaje a nuestro idioma, ya que las voces originales son excelentes. Se dan cita en el doblaje actores de la talla de Tom Wilkinson (Batman Begins, entre otras), Lucy Liu (Kill Bill, Los Ángeles de Charlie…) o Emma Stone (Bienvenidos a Zombieland, The Amazing Spider-Man…). Todos hacen un trabajado excelente, mención especial a la voz de Wei Shen, que será la que más oigamos, con un fuerte deje chino en su inglés y un timbre de voz carismático y muy agradable. En general se mezclan dos idiomas con una excelente actuación de cada uno de los actores de doblaje, para conformar un mundo de acentos realmente cohesionado. Los efectos son igualmente notables, sobre todo los que escucharemos en los combates cuerpo a cuerpo, casquería, golpes y violencia sonora que harán las delicias de los que quieran liberar tensiones a palo limpio. 


Musicalmente, la banda sonora del título se apoya en la radio que podremos escuchar en los coches, ya que salvo piezas de ambiente o de acción el juego no dispone de melodías propias demasiado remarcables, aunque tampoco las necesita. La radio es variada en su música, desde éxitos orientales (que evidentemente no nos sonarán), a grupos mundialmente famosos como Queen, pasando por estrellas del metal del calibre de Opeth, Machine Head o Trivium. Si bien no es la mejor selección que se ha podido hacer, y faltan emisoras para estilos bastante importantes en la actualidad, la radio es correcta en Sleeping Dogs. Es evidente que United Front Games y Square-Enix se han centrado sobre todo en el doblaje, el peso pesado en lo referente a aspecto sonoro en el título. 



Sleeping Dogs resulta ser un título excelente, muy tapado en este año por otras obras más conocidas y con nombres más sonados. Pero no por ello deja de ser un videojuego muy recomendable, divertido como pocos y variado como ninguno. Como el agente infiltrado Wei Shen viviremos escenas de acción espectaculares y momentos cumbres que permanecerán en nuestras retinas mucho tiempo. La posibilidad de recorrer una recreación formidable de Hong Kong no se da todos los días, y si además está llena de divertidas actividades que llevar a cabo, mejor que mejor. Conducción, combate cuerpo a cuerpo, disparos y persecuciones frenéticas se dan la mano para hacer sólido un argumento complejo, lleno de personajes memorables que nos dejará satisfechos y con ganas de más, mucho más. Con Sleeping Dogs ha aparecido una nueva estrella en el firmamento, una estrella que tiene la capacidad y la calidad suficiente como para hacer frente a los más grandes del género. Absolutamente recomendable. 



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